Y la vida continua, y en los ojos de la gente,
me veo reflejado que no soy de este mundo
Y de locos, como locos sin perdida
poetas, de los bohemios mas moribundos.
Y a veces no siento, ni presiento lo que hago
pero aspiro tu perfume que hago al respirar
y muriendo en la esencia de un halago
por los que mienten creyendo decir la verdad.
Y a no callar y susurrar al mismísimo demonio
los pecados que tu y yo podemos cometer
que tu historia conmigo sea tu testimonio
y los encantos no cometidos, sean nuestro perder.
Y ser, abrumado en el miedo de dejarse llevar
me arrodillo en el deseo de algo infinito
de los cuentos de cisnes que saben amar
en la sensualidad censurada de algo exquisito
Y las sin razones vagarán por mis sentidos
de no saber explicar, aquello que explico
es una enfermedad sin cura en los olvidos
y en tus miradas eternas que yo me diagnostico
Y me despido de este lunático universo
rozando el equilibrio de la perfección
de escribir sin rimas aquellos versos
que renacieron este maldito corazón.
Y yo, al fin y al cabo en mi alma bipolar
no queda más, que un latido de amor milenario
porque amar y querer seguirá siendo inmortal
hasta que vida mía se demuestre lo contrario.
Dicen que pueblo que canta,
pueblo que espanta sus males,
por eso a Cádiz le salen
los males por la garganta.
Y así nunca se atraganta, ay!
con sus pecados mortales
y al llegar los carnavales
mi pueblo hace una banda.
Banda sin más generales
que sus mil chirigoteros.
Los capitanes veneno,
venenos de nuestra sangre.
Veneno que de la mano
atrapa los corazones
y los convierte en pasiones,
orgullos del gaditano.
Dicen que pueblo que canta,
pueblo que espanta sus males,
por eso a Cádiz le sale
los males por la garganta,
y hace una banda,
que es esta banda de carnavales.
Capitán, corazón,
corazón, capitán.
¡Ay, veneno!
Me robastes el alma
y rebujaste en mi piel
lo malo con lo bueno.
Y conseguiste al final
que loco me enamorara
de una mujer especial.
Que en casa la llamaban Cádiz
y en la calle la llamaban
¡ay!, la Tacita de Plata.
Tú me elegiste a la suerte y yo también,
maldita fueron las ganas de los dos.
Que por tu culpa ya no sé lo que es el bien
y no distingo los cariños del dolor,
¡ay! pero ya,
como estoy preso en la cárcel de tu amor
y este veneno que tengo es inmortal,
no voy a quedarme si ti por carnaval.
no voy a quedarme si ti por carnaval.
no voy a quedarme si ti por carnaval.
Si caminito del Falla
el corazón te palpita
de esa manera canalla,
que rompe y estalla
igual que un cañón.
Es que mil cosas bonitas
van a pasarte esta noche.
Sentirás que por fin
a tu puerta otra vez han llamado los dioses.
Te lo digo paisano porque yo viví una noche de esas,
no quedaban más gritos que el de nuestras manos llamando a la suerte,
ni más miedos que ver como a cada mujer le temblaban las piernas.
Abra ese telón,
que la función ya no se puede alargar más,
que ya no queda libre un palco ni rincón,
que está acabando con nosotros la Final.
Abra ese telón,
que el corazón me está volviendo a palpitar,
que no me acuerdo ya de la presentación
ni de los dos cuplés que vamos a cantar.
Y entre las negras y calientes
bambalinas, cuando gritan campeones,
por quince los corazones,
sus latidos multiplican.
Y mira si lo que te acabo de contar
fue más bonito y más tremendo
que ganar esa final
y más divino y celestial
¡ay, queridísmo paisano!
Que loquito de envidia,
hasta Dios esa noche volvió a hacerse hombre
por ser gaditano.
Cuando los ojos abría
con dieciséis primaveras
yo ya en el fondo sabía
que no estudiaría carreras ni na.
Carreras las que me daba
para amarrarme las botas
antes que mi mama
preguntara que cuando me daban las notas.
Luego iba a mirar
el termómetro 0 de mis sentimientos,
la mochila estallaba de apuntes y libros malditas las ganas,
voy tan solo pa. Ver si esa niña me quiere como yo la quiero.
Es curioso decir ya no puedo más, porque normalmente alguien que dice esta frase espera una pregunta de tipo: ¿por qué no puedes más?, pero en mi caso no espero preguntas para dar respuestas, yo daré mis conclusiones iniciales y mis conclusiones finales.
Todo comienza cuando crees que tu vida es perfecta, pero sin embargo notas en tu interior un vacío cada vez mas grande y empiezas a dudar si todo lo que piensa es o solo es lo que parece ser. En este momento dejas de engañarte a ti mismo, pero sigues engañando a los demás.
De pronto, algo inesperado, algo "extraordinario", cambia tu vida.¿Por qué "extraordinario"?: porque tu cuerpo experimenta una sensación de libertad y simpatía.Antes todo iba mal y ahora todo va bien, otra vez me estoy engañando, otra vez pienso que todo es perfecto...
Notas que algo falta en tu vida. Este aumento de adrenalina, que enloquece, que experimenta el amor, que niega tu cerebro y ciega tu corazón. Posiblemente ahora eres el valiente capaz de todo y el cobarde capaz de nada.Empiezas a ver muchas puertas abiertas, pero no sabes cual es la correcta salida.
La esperanza se cierra, notas en tu interior un optimismo rodeado de un pesimismo exterior, chocando en una gran confusión...
AQUÍ ESTÁ MI VIDA, creyéndolo saber todo y siempre estar confuso.
Ahora toca mirar hacia el futuro, dejando solo dos puertas abiertas, las dos son correctas, pero las dos tienen dos desenlaces diferentes:
1) Es decir quien eres y dejar de seguir mintiendo a los demás. Expresar lo que uno siente, esperando una respuesta buena; esta es la puerta difícil de abrir, la que uno quiere abrir al menos una vez en su vida, pero no sabe cuando. Esta es la puerta en la que el amor es correspondido o no correspondido, la que despeja dudas, la que te hace reír o llorar, sentir el corazón al 110% y luchar por lo que nunca habías luchado simplemente por que sientes lo que nunca habías sentido.
2) Esta otra puerta, es cobarde, pero nunca pierde, es irte olvidando de todo, es ir retirando los deseos y tapando la ilusión. Esto deja un gran vacío y una ansiedad silenciosa, donde tus sentidos ya no sirven, donde tu corazón ya no late y tu cerebro es tan frío, que olvida lo que es amar. Te sientes en medio de la oscuridad, perdido y sin rumbo. Entonces eres el mismo tonto que vuelve a repetir la misma historia de siempre. Te la das de experto en el amor y simplemente sigues siendo el mismo niñato.
Pero estos dos desenlaces aún no han ocurrido y estoy en medio de la confusión y tengo dos puertas por abrir. Dime tu cual abro porque ya no puedo más...
Cuando pienso en un genio y en su gran invento mi fe en la humanidad con poco se alimenta aunque la humanidad ya no le eche ni cuenta a Gutenberg, a Flemming ni al descubrimiento de la penicilina, la paz o la imprenta. Pero si de los genios que tanto inventaron por su imaginación, su talento y derroche me quedaría con uno, lo tengo muy claro el que inventó la cama de todas las noches. La cama ha sido nido y aposento de la civilización tentación de mujeres y niños, de ricos y pobres. La cama ha sido el santo sacramento del momento más grande que yo, he vivido, amado y compartido con todos los hombres. Quien la inventó no dijo ni su nombre. Y en una cama cualquiera estuvo a mi vera mi madre gritando y mi padre llorando cuando yo nací. Y en otra se que algún día sin tanta alegría ojalá rodeado, enfermo y cansado tendré que morir. La cama ha sido como el vientre de la tierra allí duermen los que pierden igual que los que ganan la guerra. Y la almohada que le pusieron un día, es la única que guarda todas las penitas mías, es la única que guarda todas las penitas mías. Y en la cama recorrí el cuerpo de una dama hice el amor con ganas y sin ganas también, me curé de cosas malas, me saqué las balas del odio y la sien. Y en la cama ya no sé si soñando despierto he dicho tanta mentira y tanta verdad, que ya me da hasta igual este cuerpo que en la cama ha sio donde se han cumplido toitos mis sueños.